Entrevista a Deisy Magaly Cufiño


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Deisy Magaly Cufiño será la marichi telonera de los conciertos en Colombia de Vicente Fernández y estará acompañada del Mariachi Divas de América.


Mariachi De Meras-Meras Mujeres



El sueño de Deicy Magaly Cufiño, de conocer algún día a uno de los cantantes famosos que había interpretado cada noche en los bares o en los sitios donde la contrataban para dar una serenata, se cumplió.

Gracias a un reportaje de Pirry, del canal RCN, Deicy viajó a México y conoció al más grande de todos los cantantes mexicanos vivientes: Vicente Fernández.

Ahora, ella y el grupo: conformado por 14 mujeres, son las invitadas a abrir el próximo concierto del artista mexicano en Bogotá y a acompañarlo en toda su gira por este país.

Tiene 38 años, es madre de tres hijos y está casada, después de un primer intento conyugal que fracasó.

Por estos días recibe asesoría musical  junto al  Mariachi Divas de América para la gira y que, en febrero, la acompañará en el que será su escenario más importante hasta ahora.


Estas 15 mujeres se reunían esporádicamente cuando les salía algún ‘toque’.

Ahora, ya son un grupo formal, que hasta tiene nombre artístico: Las Divas de América.

 

Nació en Miraflores (Boyacá), pero sus padres la trajeron a Bogotá cuando ella tenía apenas dos años.

Su padre era un bohemio, vivía de la música e iba por los bares, de pueblo en pueblo, tocando el tiple y la guitarra, a cambio de unos cuantos pesos.

En el hogar paterno, formado por 4 hermanos, “abundaba la escasez”, pero ella nunca dejó de amasar sus sueños.

“Mi madre, como pudo, nos pagó el estudio y saqué el bachillerato. Para entonces, ya me agobiaba la situación económica de la casa y quería ayudar.

 

Hasta ahí, solo había cantado en actos culturales y concursos de su colegio, en los que siempre recibía elogios.

Cuando ya estaba por cumplir los 18, aceptó la invitación de un par de compañeros de estudio para cantar en los buses.

“A veces iba con Raúl, en otras ocasiones con Juan Carlos. Ellos tocaban la guitarra y yo cantaba. La gente se divertía con nosotros. Los choferes de buses nos llamaban, aunque no faltaba el que nos tiraba la puerta encima.

Muchas personas me decían: “Vas a llegar lejos”, y ahí no solo gané dinero, sino que me di cuenta de que tenía talento”.

Hasta que un día, alguien la descubrió como cantante de rancheras.

“Me presentaron a un mecánico que tenía un mariachi de esos que se paran de noche en ‘La Playa’, el tradicional sitio de la avenida Caracas, donde se ubican los músicos rancheros a esperar que les caiga algo. El mecánico me presentó con Gonzalo Valencia, dueño de una orquesta. Me hizo la audición.

Le canté La hija de nadie, con toda el alma. Él dijo: ‘Esta mujer canta mariachi’. Y me contrató, pero con la condición de que también debía interpretar música tropical. Para mí, en ese momento, eso era la gloria: pasé de un grupito ‘chichipato’ a una orquesta”, cuenta, llena de orgullo, Deicy.

‘Así conocí a Vicente’ En la orquesta Deicy ganaba algo de dinero, pero ella seguía soñando con hacer parte de un mariachi. Y se le dio.

“Canté en un club de la Policía en Bogotá y allí me vio el director de un mariachi. Me llamó para que trabajara con él. Me empezaron a decir que cantaba como Ana Gabriel y hasta me bautizaron como ‘la Ana Gabriel colombiana’”, relata.

Ya, con un poco de fama, podía escoger el sitio donde quería cantar. Lo hizo en un bar de la calle 45 con carrera séptima, en Chapinero.

Después, como el hijo pródigo, volvió a ‘La Playa’, en la Caracas.

Finalmente terminó en el bar Noches de Garibaldi, donde la encontró Alejandra Cardona, periodista que trabaja con Pirry.

“Me escogieron a mí para ir a México. No era seguro que Vicente Fernández aceptara recibirme”, dice.

De todas maneras, el reportaje de Pirry se iba a hacer, con o sin el encuentro entre el famoso y la humilde mujer que hace lo mismo que él.